Desde pequeño, soñaba como sería mi vida cuando fuese adulto. Con el paso del tiempo, he podido aprender que el ser adulto muchas veces no significa ser maduro, y lo confieso, cuando tenga que ser maduro lo seré mientras tanto prefiero seguir así.
En uno de esos sueños, queria ser militar (que bonito se ve desde el sofá de casa las pelis de soldados con uniforme inmaculado que se llevan de calle a las nenas). Pero crecí y pude comprobar que no era lo mío, y me volví para casa para labrarme un futuro y ser feliz.
Y ahora, 14 años despues, puedo decir que esto es mejor de lo que pude soñar de pequeño, cuando de pequeño pensaba que algún día tendría un hijo, pensaba que era algo que se hace rápido y en nueve meses, ya lo tienes contigo. Pero no es así, creces, te casas con una persoña extraordinaria, decides tener familia, y tras mucho buscar y con el consejo sabio de un médico, consigues el sueño de tu primer POSITIVO, y esa adrenalina acumulada te hace soñar más y más. Pero el destino es muy caprichoso y quiso que ese positivo se quedase solo en eso un positivo que a las ocho semanas se paró y nos dejo, desconsolados, pero siempre mirando hacia adelante.
Y ese mismo destino caprichoso, que unas veces da y otras quita, ese destino que hace que te enamores de alguien lejano, ese destino que nos mueve la vida, que unas veces no hace reir de felicidad y otras nos hace llorar de desconsuelo, ese destino que nos lo quitó, quiso darnos un regalo y nos trajo otro positivo, y ahora, despues de verle crecer, de escuchar su corazón, de ver en la ecografía como se mueve, creo firmemente que el destino será malo o bueno, pero tenemos que mirarlo a la cara y pensar que las cosas saldrán bien, ya que al final, el deseo puede a la frustación, la alegría vence a la tristeza, el consuelo a la desesperación y el amor, puede con todo lo malo.
Bueno me dejo de irme por las ramas, esta entrada es para inagurar el blog y este tenía que ser el primer pensamiento que plasmase en él. Os dejo un bello cuento:
Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando El Aburrimiento había bostezado por tercera vez, La Locura como siempre tan loca, les propuso: ¿Vamos a jugar a las escondidas?
La Intriga levantó la ceja intrigada y La Curiosidad sin poder contenerse preguntó: ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?
Es un juego, explicó La Locura, En que yo me tapo la cara y comienzo a contar, desde uno a un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El entusiasmo bailó secundado por La Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a La Duda, e incluso a La Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La Verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? si al final siempre la hallan. La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (En el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y La Cobardía prefirió no arriesgarse...
Uno, Dos, Tres...; comenzó a contar La Locura. La primera en esconderse fue La Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y La Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para cada uno de sus amigos, que si ¿un lago cristalino?: Ideal para La Belleza. Que si ¿la hendija de un árbol?: Perfecto para La Timidez. Que si ¿el vuelo de una mariposa?: Lo mejor para La Voluptuosidad. Que si ¿una ráfaga de viento?: Magnífica para La Libertad. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él.
La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (Mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y La Pasión y El Deseo en el Centro de los Volcanes.
El Olvido... se me olvidó donde se escondió... pero eso no es importante.
Cuando La Locura contaba, El Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón; contó La Locura y comenzó a buscar. La primera en salir fue La Pereza sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a La Fe discutiendo con Dios sobre Teología, y La Pasión y El Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a La Envidia y claro, así pudo deducir dónde estaba El Triunfo. El Egoísmo no tuvo ni que buscarlo; Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La Belleza y con La Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse.
Así fue encontrando a todos, El Talento entre la hierba fresca, a La Angustia en una oscura cueva, a La Mentira detrás del arco iris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta El Olvido... que ya se le había olvidado que estaba jugando a las escondidas, pero sólo el amor no aparecía por ningún sitio.
La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas... y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor: La Locura no sabía qué hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió perdón y hastaprometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra...
El Amor es ciego y La Locura siempre lo acompaña.
Un saludo